En torno a 1665, el pintor neerlandés Johannes Vermeer creó una de las imágenes más reconocibles de la historia del arte: La joven de la perla.
Hoy es considerada su obra más célebre y se conserva en el Mauritshuis, en La Haya.
Sin embargo, más de tres siglos después, persiste una pregunta que nadie ha logrado responder con certeza:
¿Quién era la mujer del cuadro?
Lo que sabemos con certeza
La obra fue pintada aproximadamente en 1665 y está catalogada por el Mauritshuis como una “tronie”.
En la pintura neerlandesa del siglo XVII, una tronie no era un retrato oficial, sino un estudio de expresión o carácter. No buscaba representar a una persona concreta con identidad documentada.
Este dato es fundamental: desde el punto de vista museístico, La joven de la perla no se considera un retrato tradicional.
Y eso cambia por completo la interpretación del misterio.
¿Qué es exactamente una tronie?
Las tronies eran muy populares en los Países Bajos del siglo XVII.
Mostraban rostros expresivos, vestimentas llamativas o “exóticas”, y exploraban efectos de luz y color.
En este caso, el turbante azul y amarillo y el gran pendiente de perla no necesariamente reflejan la vestimenta cotidiana de la modelo, sino una construcción artística.
Por eso, muchos historiadores sostienen que la joven no representaba a una persona específica, sino una figura idealizada.
Las teorías sobre su identidad
Aunque la clasificación como tronie es la más aceptada, la sensación de realismo del rostro ha generado múltiples hipótesis.
¿Pudo ser una hija de Vermeer?
Algunos investigadores han sugerido que podría tratarse de Maria Vermeer, su hija mayor.
Sin embargo, no existe documentación que confirme esta teoría.
¿Una joven del entorno doméstico?
Otra posibilidad es que fuera una modelo cercana al entorno familiar, como una criada.
De nuevo, esta idea es plausible en términos históricos, pero carece de pruebas documentales.
Teorías recientes
En años recientes, el historiador Andrew Graham-Dixon ha propuesto que la joven podría ser Magdalena van Ruijven, hija de los principales mecenas vinculados a Vermeer.
Esta propuesta ha generado debate, pero no constituye consenso académico.
¿Por qué el misterio sigue vivo?
El verdadero poder del cuadro no está solo en la pregunta sobre su identidad, sino en su construcción visual.
La joven no posa frontalmente como en un retrato formal.
Gira la cabeza como si alguien la hubiese llamado.
Ese instante suspendido crea la ilusión de vida.
Y cuanto más real parece, más queremos saber quién fue.
La conclusión más honesta
-
Está pintada hacia 1665.
-
Es obra de Johannes Vermeer.
-
Se conserva en el Mauritshuis.
-
Está catalogada como tronie.
-
No existe documento que identifique a la modelo.
Todo lo demás pertenece al terreno de la hipótesis.
Quizá ese sea el verdadero secreto de su magnetismo:
su identidad permanece abierta.
