Una sonata de Mozart terminó convertida en una promesa irresistible: escucharla podía hacernos más inteligentes. En 1998, el gobernador de Georgia llegó a pedir dinero público para regalar un disco de música clásica a cada recién nacido. Pero el experimento que dio origen al llamado «efecto Mozart» nunca demostró eso: encontró una mejora pequeña y pasajera en unas pruebas de razonamiento espacial, con 36 estudiantes universitarios.
Antes de desvelarlas: el contexto
En octubre de 1993, la revista Nature publicó un artículo de una sola página firmado por Frances Rauscher, Gordon Shaw y Katherine Ky, de la Universidad de California en Irvine. Comparaba lo que ocurría tras escuchar diez minutos de la Sonata para dos pianos en re mayor, K. 448, de Mozart, tras escuchar unas instrucciones de relajación y tras diez minutos de silencio. La prensa resumió el resultado con una frase más atractiva que exacta, y a partir de ahí se mezclaron tres ideas distintas: que Mozart sube el cociente intelectual (CI), que funciona con bebés y que su música tiene un poder único sobre el cerebro.
El objetivo no es sustituir una creencia popular por otra explicación igualmente rígida. En cada punto se distingue entre lo documentado, lo probable y aquello que solo puede presentarse como interpretación o tradición posterior.
CREENCIA 1 — Escuchar a Mozart aumenta la inteligencia.
| REALIDAD: El estudio de 1993 encontró una mejora breve, de 10 a 15 minutos, en pruebas de razonamiento espacial. No midió la inteligencia general, y sus autores negaron haber afirmado que Mozart la aumentara. |
¿Qué ocurrió realmente?
Cada uno de los 36 estudiantes pasó por las tres situaciones y, después de cada una, resolvió pruebas de razonamiento espacial, como imaginar cómo queda una hoja de papel doblada y recortada al desplegarla. Tras escuchar a Mozart, el grupo obtuvo de media entre 8 y 9 puntos más en la escala de esas pruebas. La mejora desaparecía en un cuarto de hora.
Frances Rauscher lo explicó años después en NPR (National Public Radio, la radio pública estadounidense): «Es muy importante señalar que no encontramos efectos sobre la inteligencia general». Y en 1999, cuando el debate llegó a las páginas de Nature, Rauscher y Shaw escribieron: «Nunca afirmamos tal cosa». Las citas son traducción de OCIOARTE.
La corrección se apoya en las declaraciones de la propia investigadora recogidas por NPR y en la correspondencia publicada en Nature en 1999. La documentación permite rechazar esta afirmación con un grado alto de seguridad.
¿De dónde surgió la creencia?
Las pruebas espaciales del experimento forman parte del test de inteligencia Stanford-Binet, y por eso la mejora se expresó en puntos de ese test. Una subida en un tipo concreto de prueba se leyó como una subida del cociente intelectual. El libro The Mozart Effect (El efecto Mozart), publicado por Don Campbell en 1997, ayudó a convertir la expresión en una marca.
¿Qué pruebas tenemos?
NPR (National Public Radio, radio pública estadounidense), vía KPBS: https://www.kpbs.org/news/national/2010/06/27/mozart-effect-was-just-what-we-wanted-to-hear · Nature, 1999: Chabris; Steele y otros; respuesta de Rauscher y Shaw (copia de Appalachian State University): https://www.appstate.edu/~steelekm/documents/Mozart_N.pdf · EBSCO Research Starters, con la referencia del estudio de 1993: https://www.ebsco.com/research-starters/music/mozart-effect/
¿Qué conviene no afirmar?
No conviene decir que el estudio de 1993 fue falso o un fraude. El resultado existió, aunque era pequeño, breve y limitado a un tipo de tarea, y otros laboratorios no siempre lograron repetirlo.
CREENCIA 2 — El efecto Mozart se demostró en bebés y niños.
| REALIDAD: El experimento original se hizo con 36 estudiantes universitarios. Ningún estudio demostró que escuchar música clásica en la infancia aumente de forma permanente el cociente intelectual. |
¿Qué ocurrió realmente?
En enero de 1998, el gobernador de Georgia, Zell Miller, pidió al parlamento de su estado 105.000 dólares para regalar una casete o un CD de música clásica a cada bebé nacido en Georgia. Al final el dinero no hizo falta, porque Sony ofreció los discos gratis, y Tennessee siguió el ejemplo.
Cuando la idea se puso a prueba con niños, el resultado no favoreció a Mozart. En 1996, la BBC (British Broadcasting Corporation, la radiotelevisión pública británica) organizó un experimento con 8.120 escolares de 10 y 11 años: unos escucharon canciones pop, otros un quinteto de cuerda de Mozart y otros una charla. Los que escucharon pop puntuaron más alto en una prueba de doblar papel; Mozart y la charla empataron. Los investigadores lo llamaron «efecto Blur», por el grupo autor de una de las canciones.
Rauscher fue clara: «Generalizar estos resultados a los niños es una de las primeras cosas que salieron mal». La corrección se apoya en el informe legislativo de Connecticut de 1998, en NPR y en el análisis del experimento de la BBC publicado por Schellenberg y Hallam. La documentación permite rechazar esta afirmación con un grado alto de seguridad.
¿De dónde surgió la creencia?
Miller se apoyaba en un artículo de la revista Time que mezclaba dos estudios: uno con universitarios que escuchaban a Mozart y otro con niños de tres años que recibían clases de teclado. Rauscher y Shaw habían presentado en 1994, en el congreso de la APA (Asociación Estadounidense de Psicología), un trabajo con 19 niños de preescolar que, tras ocho meses de clases de música, superaron en razonamiento espacial a otros 15 sin clases. Escuchar un disco y aprender a tocar acabaron fundidos en una sola promesa.
¿Qué pruebas tenemos?
Connecticut General Assembly (Asamblea General de Connecticut), informe OLR 98-R-0888: https://www.cga.ct.gov/PS98/rpt%5Colr%5Chtm/98-R-0888.htm · NPR (National Public Radio, radio pública estadounidense), vía KPBS: https://www.kpbs.org/news/national/2010/06/27/mozart-effect-was-just-what-we-wanted-to-hear · University College London (UCL): Schellenberg y Hallam, el «efecto Blur»: https://discovery-pp.ucl.ac.uk/1507375/1/SchellenbergHallam2006Music202.pdf · Educational CyberPlayGround, sobre la ponencia de Rauscher y Shaw en la APA (divulgativa): https://edu-cyberpg.com/Music/INTELLIGENCE.html
¿Qué conviene no afirmar?
Tampoco conviene afirmar, como alternativa, que las clases de música sí hacen más inteligentes a los niños. En 2020, Giovanni Sala y Fernand Gobet revisaron 54 estudios con casi 7.000 participantes de 3 a 16 años: cuando se comparaba a quienes estudiaban música con niños que aprendían otra actividad, la ventaja desaparecía. Aprender música tiene valor propio; no necesita esa promesa para justificarse.
CREENCIA 3 — Mozart tiene un efecto especial sobre el cerebro que otros sonidos no producen.
| REALIDAD: Cuando la mejora aparecía, otros estímulos agradables la producían igual: una pieza de Schubert, un relato de Stephen King o una canción pop. Un metaanálisis de 2010 con unos 40 estudios no encontró ningún efecto propio de Mozart. |
¿Qué ocurrió realmente?
En 1999, Chabris reunió 16 estudios con 714 participantes y calculó una mejora media de solo 1,4 puntos, que atribuyó a la activación que produce disfrutar. Steele y sus colegas repitieron el experimento con la misma sonata y concluyeron que «la sonata no tuvo efecto». Rauscher y Shaw respondieron con una comparación de cocina: «Que algunas personas no consigan que el pan suba no niega la existencia de un efecto levadura».
Ese mismo año, Nantais y Schellenberg compararon a Mozart con una pieza de Schubert y obtuvieron el mismo resultado. Después lo compararon con un relato de Stephen King narrado en voz alta, y cada participante rindió mejor tras lo que prefería escuchar. En 2001, Thompson, Schellenberg y Husain enfrentaron a Mozart con un adagio lento y triste de Albinoni: Albinoni no produjo mejora, y al descontar el ánimo y la activación, la ventaja de Mozart desaparecía.
En 2010, Pietschnig, Voracek y Formann, de la Universidad de Viena, analizaron unos 40 estudios con más de 3.000 participantes y no encontraron ningún efecto propio de Mozart. La propia Rauscher acabó resumiéndolo así: «La clave es que tienes que disfrutar la música». La documentación permite rechazar esta afirmación con un grado alto de seguridad.
¿De dónde surgió la creencia?
El experimento de 1993 no comparó a Mozart con otra música, sino con silencio e instrucciones de relajación, así que no podía demostrar que Mozart fuera especial. En su presentación de 1994, Rauscher y Shaw señalaron además que una composición de Philip Glass y una pieza de baile muy rítmica no habían mejorado las habilidades espaciales, lo que alimentó la idea de que la música de Mozart tenía algo único.
¿Qué pruebas tenemos?
Nature, 1999: Chabris; Steele y otros; respuesta de Rauscher y Shaw (copia de Appalachian State University): https://www.appstate.edu/~steelekm/documents/Mozart_N.pdf · University of Toronto (Universidad de Toronto): Nantais y Schellenberg, Psychological Science, 1999: https://sites.utm.utoronto.ca/sites/sites.utm.utoronto.ca.glenn_website/files/download/Nantais.pdf · University of Toronto (Universidad de Toronto): Thompson, Schellenberg y Husain, Psychological Science, 2001: https://sites.utm.utoronto.ca/sites/sites.utm.utoronto.ca.glenn_website/files/download/Thompson2001.pdf · ScienceDaily, sobre el metaanálisis de la Universidad de Viena (Pietschnig, Voracek y Formann, Intelligence, 2010): https://sciencedaily.com/releases/2010/05/100510075415.htm · Educational CyberPlayGround, sobre la ponencia de Rauscher y Shaw en la APA (divulgativa): https://edu-cyberpg.com/Music/INTELLIGENCE.html
¿Qué conviene no afirmar?
No conviene decir que la música no tiene ningún efecto. Escuchar algo que nos gusta y nos activa puede mejorar un poco, y durante unos minutos, el rendimiento en algunas tareas. Lo que no se sostiene es que ese efecto sea exclusivo de Mozart ni que dure.
Lo que el Short no podía contar
La obra que se hizo famosa por un experimento de psicología tiene su propia historia. Mozart escribió la Sonata para dos pianos en re mayor, K. 448, en 1781, con 25 años, probablemente en Viena y hacia noviembre, para tocarla con su alumna Josepha Barbara Auernhammer: ella llevaba el primer piano y él, el segundo. Es la única sonata completa para dos pianos que Mozart terminó, y sus tres movimientos (Allegro con spirito, Andante y Molto allegro) están escritos para que dos pianistas se luzcan juntos.
Quizá por eso funcionó tan bien en el laboratorio: es enérgica, luminosa y fácil de disfrutar. Que no nos vuelva más inteligentes no le quita nada. Vale la pena escucharla por lo que es.
Términos y abreviaturas que conviene aclarar
- CI (cociente intelectual): puntuación que resume el resultado de un test de inteligencia en comparación con una población de referencia.
- Razonamiento espacial: capacidad de imaginar y manipular mentalmente formas y objetos, por ejemplo cómo queda un papel doblado y recortado al desplegarlo.
- Stanford-Binet: test de inteligencia estadounidense que incluye pruebas espaciales como las usadas en el experimento de 1993.
- Metaanálisis: estudio que combina los resultados de muchas investigaciones para estimar un efecto medio.
- Activación (en inglés, arousal): grado de alerta o energía de una persona; la música estimulante puede aumentarlo durante un tiempo.
- Grupo de control activo: grupo que realiza otra actividad comparable, en lugar de no hacer nada, para aislar el efecto que se quiere medir.
- (catálogo Köchel): numeración de las obras de Mozart establecida por Ludwig von Köchel.
- APA: American Psychological Association (Asociación Estadounidense de Psicología).
Obras mencionadas en este artículo
- Sonata para dos pianos en re mayor, K. 448 — Wolfgang Amadeus Mozart, 1781.
- Quinteto de cuerda en re mayor, K. 593 — Wolfgang Amadeus Mozart; usado en el experimento de la BBC de 1996.
- Country House (Casa de campo) — Blur; una de las canciones pop del experimento de la BBC.
- The Mozart Effect (El efecto Mozart) — Don Campbell, libro publicado en 1997.
Cronología esencial
- 1781 — Mozart compone la Sonata para dos pianos K. 448 para tocarla con su alumna Josepha Auernhammer.
- Octubre de 1993 — Rauscher, Shaw y Ky publican en Nature el estudio con 36 universitarios.
- 1994 — Rauscher y Shaw presentan en el congreso de la APA su estudio sobre clases de música en preescolar.
- 1996 — La BBC compara canciones pop, Mozart y una charla con 8.120 escolares británicos.
- 1997 — Don Campbell publica The Mozart Effect (El efecto Mozart).
- Enero de 1998 — El gobernador de Georgia, Zell Miller, pide 105.000 dólares para regalar un disco de música clásica a cada recién nacido.
- 1999 — Chabris y Steele publican en Nature sus revisiones críticas; Nantais y Schellenberg obtienen el mismo resultado con Schubert y con un relato de Stephen King.
- 2001 — Thompson, Schellenberg y Husain relacionan la mejora con el ánimo y la activación.
- 2010 — Un metaanálisis de la Universidad de Viena no encuentra ningún efecto propio de Mozart.
- 2020 — Sala y Gobet no encuentran ventaja de las clases de música frente a otras actividades.
En resumen: Creencia frente a Realidad
| CREENCIA | REALIDAD VERIFICADA |
| Escuchar a Mozart aumenta la inteligencia. | El estudio de 1993 encontró una mejora de 10 a 15 minutos en pruebas de razonamiento espacial, no un aumento de la inteligencia general. |
| El efecto Mozart se demostró en bebés y niños. | Se hizo con 36 universitarios. Con 8.120 escolares británicos, las canciones pop superaron a Mozart. |
| Mozart tiene un efecto especial que otros sonidos no producen. | Schubert, un relato de Stephen King o una canción pop produjeron la misma mejora; la clave era disfrutar lo que se escuchaba. |
Conclusión OCIOARTE
Una sonata de 1781 acabó convertida en promesa comercial porque un resultado pequeño y técnico se contó con palabras grandes. La historia del efecto Mozart enseña a leer la ciencia con la misma atención que la música: mirando qué se midió, con quién y durante cuánto tiempo.
Porque detrás de muchas creencias sobre el arte y la cultura existe algo mejor que la leyenda: la historia que realmente podemos documentar.
Mira el episodio de MENTIRAS DESVELADAS
Fuentes y documentación
NPR (National Public Radio, radio pública estadounidense), vía KPBS: https://www.kpbs.org/news/national/2010/06/27/mozart-effect-was-just-what-we-wanted-to-hear
EBSCO Research Starters, con la referencia del estudio de 1993: https://www.ebsco.com/research-starters/music/mozart-effect/
Nature, 1999: Chabris; Steele y otros; respuesta de Rauscher y Shaw (copia de Appalachian State University): https://www.appstate.edu/~steelekm/documents/Mozart_N.pdf
Connecticut General Assembly (Asamblea General de Connecticut), informe OLR 98-R-0888: https://www.cga.ct.gov/PS98/rpt%5Colr%5Chtm/98-R-0888.htm
University College London (UCL): Schellenberg y Hallam, el «efecto Blur»: https://discovery-pp.ucl.ac.uk/1507375/1/SchellenbergHallam2006Music202.pdf
University of Toronto (Universidad de Toronto): Nantais y Schellenberg, Psychological Science, 1999: https://sites.utm.utoronto.ca/sites/sites.utm.utoronto.ca.glenn_website/files/download/Nantais.pdf
University of Toronto (Universidad de Toronto): Thompson, Schellenberg y Husain, Psychological Science, 2001: https://sites.utm.utoronto.ca/sites/sites.utm.utoronto.ca.glenn_website/files/download/Thompson2001.pdf
University of Toronto (Universidad de Toronto): Schellenberg, Current Directions in Psychological Science, 2005: https://sites.utm.utoronto.ca/sites/sites.utm.utoronto.ca.glenn_website/files/download/SchellenbergCDPS2005.pdf
ScienceDaily, sobre el metaanálisis de la Universidad de Viena (Pietschnig, Voracek y Formann, Intelligence, 2010): https://sciencedaily.com/releases/2010/05/100510075415.htm
Psychonomic Society (Sociedad Psiconómica), sobre Sala y Gobet, Memory & Cognition, 2020: https://featuredcontent.psychonomic.org/the-music-myth
London School of Economics (Escuela de Economía de Londres), registro del estudio de Sala y Gobet: https://researchonline.lse.ac.uk/id/eprint/104996
Yale Scientific, revista de divulgación de la Universidad de Yale: https://www.yalescientific.org/2012/03/the-mozart-effect-not-so-noteworthy
Educational CyberPlayGround, sobre la ponencia de Rauscher y Shaw en la APA (divulgativa): https://edu-cyberpg.com/Music/INTELLIGENCE.html
Los Angeles Philharmonic (Filarmónica de Los Ángeles), nota al programa de Orrin Howard: https://www.hollywoodbowl.com/musicdb/pieces/3470/sonata-in-d-major-for-two-pianos-k448
PTNA (Asociación de Profesores de Piano de Japón), Enciclopedia del piano: https://enc.piano.or.jp/en/musics/311
Revisión documental: 5 de noviembre de 2026 · Criterio: se conserva la incertidumbre cuando la fuente no permite una afirmación absoluta. · Etiquetas: OCIOARTE · MentirasDesveladas · EfectoMozart · Mozart · MusicaClasica · CienciaYMusica
